La Coctelera

Categoría: Papel

Locaporlaluna

Corría el 2009 casi por su mes once cuando mi amiga Lucía Borsani me contó de su nuevo libro Vestida para Salir y me encomendó la agradabilísima tarea de leer algunos de sus inéditos poemas para luego pedirme si quería escribir algo para su contraportada. No tuve que dudar ni un solo segundo y al revivir sus letras y entender su profundo significado, salieron estas otras letras, mías, para acompañar su nuevo proyecto de vida. Hoy con mucha alegría veo que su libro salió a la luz. Comparto con nuestros amigos comunes mis palabras para mi querida Loquis, Lucía Borsani.

Lucía Borsani se asoma desde el lado más claro de la luna y con el alma desnuda hoy se viste para salir. Contundente como la vida, y con su collar de corazones en el cuello, esta mujer auténtica y cristalina planta letras para cosechar poemas. Sabedora del oficio de escribir, nos regala con su voz poeta todas y cada una de las llaves que abren el amor y cierran el desamor; que liberan lágrimas y descubren risas y sonrisas. Este nuevo poemario nos lleva por bosques y jardines, sube montañas y se aferra de todas las cornisas y así, en cada estación de su existencia recoge todos los latidos de su sabio corazón. Pasear por sus páginas es un camino seguro que sabe a verdad.

Mariana Navarrete

Noviembre 2009

Y a ella, la pueden ver presentado a su hija en sociedad, en LC

http://locaporlaluna.lacoctelera.net/post/2010/09/18/vestida-salir-sali-imprenta

Fugaz

Today

*/ flickr by deLoto

Aurorita Sosa volvía al rancho sin haber atrapado ni una sola estrella.

Había esperado inquieta, al borde del arroyo, que la luna nueva le mostrara el camino de la Cruz del Sur.

Sabía de memoria en qué parte del cielo vivían titilando las cinco hijas de la constelación.

Cuando quería apoderarse de la noche abría sus ojazos negros y se acostaba en la tierra con los brazos abiertos para dibujar garabatos con el corazón y esperar, cantando bajito, que cayera una estrella fugaz.

Se hizo tarde y cansadas fueron entrando las nubes, una tras otra, hasta que el cielo quedó perdido en la inmensidad.

Hacía dos inviernos la sudestada le había arrancado a su único amor, el hombre que fue su otra mitad mientras el sol de las cuatro estaciones brillaba sin prisa en los campos de trigo y girasol.

El siempre le repetía que si algún día se iba, volvería de noche a lomo de una estrella.

Ella, con la sabiduría de quien reconoce el canto de un ruiseñor, supo que se había quedado dormido queriendo arar todas las nubes para abrir de a poco el cielo y poder verla sonreír.

©fdL2010

Neruda

casiEstrella

*/ flickr    deLoto - casiEstrella -

QUIERO que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.


Pablo Neruda / Si Tú me Olvidas.

Durán

Floating

* flickr by deLoto  - floating -

Regreso a mi cuerpo
después de un largo
viaje a ti.
Te vi dormido
frente al mar,
fatigado de amor
sobre mi pecho.
Respirabas ahí,
abandonado,
como si en mí
hubieras anclado.
Quise dormir también
para soñar tu sueño
que casi lo veía
surgir de tu cabeza.
Cerré los ojos.
Fue en el tiempo
el momento
en que más te amé.
Después los sueños
propios me llevaron
muy lejos.
En uno de ellos,
te perdí.

Renata Durán / Regreso a mi cuerpo.

Pereyra

*/ deLoto  - sombra -

Cada día que pasa La Coctelera me acerca más a mis amigos. Esta vez he recibido de regalo el libro de Argivo. Una maravillosa colección de cuentos ha llegado a mis manos desde Colombia. Voy a dejar en mi estanque , para que todos disfruten de sus letras, uno que me ha gustado mucho.

Mil gracias, Argivo.

Te pinté un bosque con árboles de sombra grata, y sólo te importó saber qué valor podría tener la tela en el comercio. Por eso decidí dejar el cuadro para mí, y lo colgué en una de las paredes que dan al patio interior de la casa. En la mañana un concierto de aves me despertó a la luz del nuevo día. Entonces, salí al patio a averiguar por la procedencia de los trinos, y ví cómo cientos de pájaros, matizados con los colores del arco iris, formaban nidos en las ramas de los árboles del bosque de la pintura que tú me despreciaste.

Nido de Pájaros / La angustia de las almas en pena  / CAPM©2008

Roca

*/ tranquility by Zollaer

Dejo
Un puñado
De versos
Monedas irreales
Que circulan mejor
En otro mundo.

Juan Manuel Roca

García

*/ flickr by Tender Heart QTR's - untitled -

Aquella mi mujer, estúpida pero dulce,
trabajándome desde cerca, creaba el amor
en ventanas siempre húmedas de horizonte:
se abalanzaba sobre mí como una pregunta.

Aquella mi mujer siempre amanecía,
y me perdía en su luna cuando me miraba,
abriendo el paraguas de su boca
como una puerta.

En su sexo yo escuchaba latir el mediodía,
me arrastraba por su cuerpo como por el mundo.
no era más yo, sino ella, encendido,
solamente cristal eran nuestros cuerpos.

Aquella mi mujer hoy día ya es historia.
un relámpago de polvo se la llevó de mi lado.

No borrren sus cartones.

Manuel García C. / Santo Domingo

La Caverna de Imaginon

Baricco

*/ flickr by p1ggyw1g - Auckland rain & traffic -

Aquellas dos imágenes le habían entrado por los ojos como la instantánea percepción de la felicidad absoluta y sin condiciones. Se las llevaría consigo para siempre. Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonído que después ya nunca puedes sacarte de encima. Y aquélla era la felicidad. Lo descubres después, cuando ya es demasiado tarde. Y ya eres, para siempre, un exiliado: a miles de kilómetros de aquella imagen, de aquel sonido, de aquel olor. A la deriva.

Alessandro Baricco
Tierras de cristal / Fragmento.